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6. Cervantes y Barcelona

    El homenaje a la imprenta que es en sí Don Quijote de la Mancha llega hasta a incluir una de ellas en sus páginas. Don Quijote, en su estancia en Barcelona, no solo verá por primera vez el mar, sino también ¡una imprenta!

"Sucedió, pues, que yendo por una calle alzó los ojos don Quijote y vio escrito sobre una puerta, con letras muy grandes: “Aquí se imprimen libros”, de lo que se contentó mucho, porque hasta entonces no había visto emprenta alguna y deseaba saber cómo fuese

5. Cervantes y la imprenta

    Don Quijote, el caballero andante, nace de la cabeza del hidalgo don Alonso Quijano, como Atenea de la de Zeus. Pero esa creación es solo posible gracias a la imprenta. Sin la divulgación de las obras escritas que supuso ese extraordinario invento, el hidalgo manchego no hubiera podido tener tal biblioteca, no hubiera podido leer tantos libros de caballerías ni de pastores.

4. El nuevo siglo y el periodo de intensa creación

    Ya en el siglo XVII y en su madurez, Miguel de Cervantes no cesa de escribir ni de dar a la imprenta sus obras. Así aparece en 1605, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha; en 1613, las Novelas ejemplares; en 1614 el Viaje del Parnaso; en 1615, la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, y Ocho comedias y ocho entremeses nuevos.  La muerte no dejará que vea editada su última creación, la novela bizantina Los trabajos de Persiles y Sigismunda, impresa en 1617.

2. Cervantes, soldado de mala fortuna

    "Luengas peregrinaciones hacen a los hombres discretos". Lo dice el narrador de El licenciado Vidriera, y, en efecto, Tomás Rodaja completará su formación viajando por Italia. La lástima es que los ocho años de estudios de derecho y letras humanas en Salamanca y su largo viajar no le servirán más que para agudizar su ingenio de bufón y decir grandes verdades tras haber caído en la extraña locura de creerse de vidrio (envenenado por un membrillo hechizado).