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Preguntes més freqüents

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Las ideas, los hechos, la información como tal, las teorías matemáticas y los algoritmos, así como las disposiciones legales o reglamentarias, las actas, los acuerdos, las deliberaciones y los dictámenes de los organismos públicos, no quedan protegidos por la Ley de Propiedad Intelectual.

La propiedad intelectual otorga a los autores o titulares de derechos sobre una obra o prestación unos derechos morales o personales y unos derechos de explotación o patrimoniales que determinan el derecho exclusivo a la obra, excepto en los casos previstos en la ley como excepciones o límites. 

Son los derechos de autor de contenido no patrimonial, irrenunciables e inalienables. Cada jurisdicción reconoce diferentes derechos morales y en algunos casos pueden ser prácticamente inexistentes como, por ejemplo, en los EUA.

 

Los más comunes son los de paternidad (derecho a ser identificado como autor de una obra) y el de integridad (derecho a oponerse a cualquier cambio en la obra que la distorsione o la mutile de manera que se perjudique el honor o la reputación del autor). En España, los derechos morales están regulados por el artículo 14 del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (TRLPI).

 

Cabe destacar que los dos derechos morales mencionados no agotan su vigencia cuando la obra pasa a formar parte del dominio público. El resto caduca con la muerte del autor o al mismo tiempo que los derechos de explotación. Por lo que se refiere a las prestaciones, hay titulares que también tienen derechos morales; por ejemplo, el caso de los intérpretes. 

El autor tiene en exclusiva los derechos de explotación de su obra en cualquier forma. Estos derechos comprenden la reproducción, la distribución, la comunicación pública y la transformación de la obra, que no se podrán realizar sin su autorización, a excepción de los casos previstos en la ley. Estos casos reciben el nombre de límites.
 
Los derechos de explotación de una obra se extinguen, en general, al cabo de 70 años de la muerte del autor, aunque hay que tener en cuenta que esta duración puede variar en función de la jurisdicción que se aplique.

La ley recoge un conjunto de casos en los que no se requiere el permiso del autor o del titular de los derechos de explotación para poder utilizar una obra. Estos casos son los llamados límites y afectan a determinadas actuaciones con finalidades docentes, de investigación, de información, etc. Es necesario tener en cuenta que los límites tienen unas condiciones determinadas y en ningún caso otorgan una autorización libre para explotar la obra o para la prestación. 

Es el límite previsto en la ley que permite la inclusión en una obra propia de fragmentos de otras obras de naturaleza escrita, sonora o audiovisual, u obras plásticas o fotográficas aisladas, siempre que se trate de obras ya divulgadas y su inclusión se realice como cita o para realizar un análisis, comentario o juicio crítico. Esta utilización sólo se puede realizar con fines docentes o de investigación, justificando la incorporación e indicando la fuente y el nombre del autor de la obra utilizada. 

El actual Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (TRLPI) establece la posibilidad de que el profesorado de educación reglada pueda utilizar pequeños fragmentos de otras obras, o bien obras plásticas o fotográficas aisladas, excluidos los libros de texto y los manuales universitarios, para ilustrar sus actividades educativas en las aulas. 

El autor de una obra es la persona natural que la ha creado. Así mismo, en el caso de programas de ordenador o de una obra colectiva, el autor puede ser la persona jurídica que ha tenido la iniciativa de crearla o el nombre de la que se ha utilizado para divulgarla. 

Depende. Las personas jurídicas pueden ser titulares de los derechos económicos, es decir, de las facultades de explotación de una obra, pero no pueden ser titulares de los derechos morales, que son derechos intransmisibles y se adquieren originariamente, desde el principio, por el hecho de la creación de la obra. 

El Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (TRLPI) reconoce como titulares a personas naturales y personas jurídicas, según las prestaciones: interpretaciones, producciones, grabaciones, bases de datos, etc. 

Es la situación en que quedan las obras literarias, artísticas o científicas cuando se agota el plazo de los derechos de autor. Una obra que se encuentra en dominio público puede ser explotada libremente, pero se debe respetar la autoría (paternidad) y la integridad.

El hecho de no indicar que el autor de una obra se reserva todos los derechos sobre ella no significa que realmente no los tenga reservados. Como sabemos, los derechos de una obra son innatos a su creación, y no por el hecho de poner indicaciones como, por ejemplo, «todos los derechos reservados». Lo más recomendable en una situación de este tipo es ponerse en contacto con el autor de la obra para esclarecer qué derechos se reserva y de qué manera se puede utilizar su obra. 

No, porque el actual Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (TRLPI) indica claramente que «se presumirá autor, salvo prueba en contrario, a quien aparezca como tal en la obra, mediante su nombre, firma o signo que lo identifique».

El símbolo del copyright © tiene como finalidad identificar al titular de los derechos de explotación de una obra. Sólo con esta indicación, el titular hace saber que se reserva todos los derechos. Además, es posible añadir un aviso legal que advierta de las consecuencias de la utilización fraudulenta del material protegido. Ahora bien, hoy en día existen alternativas a la reserva total de derechos por parte del autor. Éste puede decidir que no le hace falta reservar todos los derechos de la obra para él y que deja algunos porque de esta forma obtendrá más beneficios. En estos casos se puede mantener el símbolo del copyright para hacer constar al titular de la obra y además utilizar una indicación de la licencia de uso como, por ejemplo, los iconos de las licencias de Creative Commons.

No, pero es recomendable indicar qué derechos se quieren reservar y cuáles no. Si se quiere ceder algún derecho, a priori es imprescindible indicar cuál y en qué condiciones se desea ceder. En este último caso se recomienda utilizar alguna licencia. 

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